Archivos del Autor: mesondecandido

¿Meneás, revueltas o revolconas?

Nos quedamos con la última acepción: patatas revolconas. Es una receta calórica, muy propicia para el periodo invernal, que se puede servir como aperitivo o primer plato. Este suculento bocado nos reconcilia con nuestras raíces, nos traslada al medio rural, a los duros trabajos del pasado y a los largos inviernos de lumbre y nieve. […]

Cándido ‘Bocuse’

Todos los años, con mayor o menor representatividad, se celebra en España el concurso nacional de cocineros, que compiten en la final del prestigioso campeonato mundial Bocuse d’Or. A principios del año 2000 –coincidiendo con el cambio de siglo- el periodista Javier Pérez Andrés sugería que, de la misma manera que un concurso dirigido a […]

El triángulo cárnico segoviano

Segovia es conocida en el mundo entero por su Acueducto, su peso histórico y su cochinillo asado, santo y seña de su cocina. Pero toda la provincia ha contribuido a dimensionar el significado de Segovia. Una arquitectura serrana muy bien conservada, una Tierra de Pinares convertida en el pulmón verde de los alrededores de Cuéllar […]

De comidas abaciales a menús-degustaciones

Acudimos a las Memorias del Mesonero Mayor del Castilla para extraer, de la página 204, un curioso comentario que Cándido López, el Mesonero, hacía sobre los hábitos alimentarios y las controvertidas digestiones tras una copiosa comida: “Reconozco abiertamente que los estómagos de la gente de hoy son menos resistentes, más frágiles que los de, por […]

La mejor mesa de Segovia

El otro día escuchamos un comentario que tenía como escenario la Plaza del Azoguejo de Segovia y, por supuesto, la bimilenaria estampa del Acueducto romano. Quien nos lo contaba recordaba, con asombro, unas fugaces imágenes que se emitieron en uno de los primeros capítulos de la serie ‘El Ministerio del Tiempo’, de TVE (publicadas hace […]

Aquellas viejas alacenas…

De cómo conservar y guardar los alimentos sabe mucho la cultura rural de nuestra tierra. No quedan tan lejanas las alacenas, que se abrían en un hueco de la pared y completaban su ‘fisonomía’ con repisas, estantes y pequeñas puertecillas. Allí se guardaban los ajuares domésticos, la loza, los enseres y, por supuesto, los alimentos. […]